REMINISCENCIAS
REMINISCENCIAS. Que lejos está el ayer vivido en el Barrio de nuestros lúdicos e infantiles años. Se aviva la memoria y asoman las estrechas y cómplices calles donde perseguiamos a la estrella redonda, coqueta y difícil de atrapar; los candidos ojos extrañan ese trompo carretón con su piola y su afilada púa que lo convertía en el rey verdugo de la cocina; donde estará la muñeca rota que escondía para que María, mi vecina, llorara sin tregua; dónde rodarán dispersas mis canicas, quizás más perdidas que nunca, dónde estará la patota, tal vez como ayer escondida, muy lejos, pero siempre en mi corazón, los recuerdos se arremolinan: el mundo, el culebrón, el bolero, la canga, chanca la lata, la cometa y hasta el nocturno Juguemos en el bosque... Ayer de imborrables recuerdos. Se me arruga el alma, y no sé si reír o llorar. Ahora que ha llegado el crepúsculo hundo mis codos en la ventana, el sol se esconde inevitable y me abraza la nostalgia de esas lejanas e inolvidables horas que no volverán.
Recordar es vivir....
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